
El país está que da grima: seis millones de desocupados a la fuerza; Rajoy olvidándose de los robos a Repsol e Iberdrola en la cumbre de Chile; el Urdanga, el presunto ladrón, haciendo gala de un humor tabernario, afirmando a quien lo quiera escuchar que él es un duque em…PALMA …do (con la euforia que dan tantos millones, así cualquiera, bribón); con un Federico Jiménez Losantos, vociferando desde altas horas de la madrugada que Rajoy es un inútil al que le falta testosterona para meter en la cárcel a Mas y al de ERC, así que prefiero tirar en estos momentos por la senda del humor, y les propongo un artículo de El Jueves, en el que Artur Mas y Durán y Lérida han dejado en manos de sus señoras el diseño de la campaña definitiva que los llevará a la independencia del yugo españolista:
“Corren tiempo convulsos, de patriotismos duros – ibéricos y no ibéricos – y de agitar banderas que tapen las vergüenzas. Los periódicos se llenan de encuestas, cálculos y estadísticas. Pero, como ranciofact que es, la estadística es otra forma más bonita de mentir. No es que la gente quiera una cosa o quiera otra. No es que se manipulen los datos de las encuestas. Es que no se hacen las preguntas correctas.
Desde Manda Güevos hemos salido a la calle, no más de tres manzanas de frenopático (si no, nos quedamos sin postre) para hacer las preguntas dando a elegir las opciones que REALMENTE el pueblo quiere contestar. Así, a la pregunta sobre el derecho a decidir la mayoría de encuestados han respondido en un 33% “No, sé. Yo lo que diga mi mujer”, un 55% “Sí, si a ti te parece bien, golosinita mía. Y el porcentaje restante un “No sé, no contesto ¿Por qué no le preguntas mejor a mi mujer?”. Como vemos, la mayoría de catalanes que acarrean un anillo (al dedo o en otro lado) tienen claro lo que quieren: no dormir en el sofá esa noche por cagarla en una encuesta hecha por un chalado.
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