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Salvador Sostres, una pluma de peso para Pedro Jota, que le presta El Mundo para que nos escandalice con sus peregrinas teorías, sigue con ellas adelante: hoy se nos muestra como un pistolero de fácil gatillo o como defensor a ultranza de las esencias de la prensa en la que él trabaja en detrimento de la izquierdosa.
La ideología de este atrabiliario espécimen, de la escuela de sexualidad de Dragó y dado a conocer por Javier Sardáen Crónicas marcianas, donde durante un tiempo formó parte de su elenco de monstruos, es indefinible, o quizá si puedan extraer algo de algunas de sus intervenciones en los medios. Sostres, con el beneplácito de Pedro jota o de la dirección de Tele ESPE decía las siguientes gracietas:
- Atribuir a Pascual Maragall una supuesta adicción a la bebida que le habrían dejado secuelas mentales.
-Del terremoto de Haití afirmó: Lo de Haití es un drama pero el mundo, a veces, hace limpieza
-En un programa de debate de Telemadrid, durante una pausa publicitaria comparó a las mujeres maduras con las jóvenes, cuyas vaginas “aún no huelen a ácido úrico, están limpias, tienen un olor a santidad”, “el punto mágico de esas chicas está en los 17, 18 y 19 años, con la tensión de la carne. De primer rasurado, porque el segundo pica. Esta carne que rebota, joven. Y ese entusiasmo, que te quieren enseñar que están liberadas, que ya son mayores”
- “El matrimonio es el sexo por obligación, el sexo a la fuerza: ahora se folla”
-Después de la derrota electoral del PSOE en las elecciones del 20N, se inventó un relato de estilo militar donde violaba analmente a una mujer socialista diciendo “a una socialista siempre hay que vejarla, siempre hay que darle escarmiento”
-Sobre la superioridad del hombre sobre la mujer:
“Es un mito y una excusa que los hombres nos hayamos impuesto por la fuerza (…) hemos ganado porque hemos sido mejores: más listos y más inteligentes, más generosos, más valientes y hemos estado dispuestos a competir hasta las últimas consecuencias” “Ni las chicas sirven para cargar cajas ni los chicos para envolver regalos. Nos es lo mismo que llegues a casa y te encuentres al niño cepillándose a una muchacha estupenda, que encontrarte a tu hija en el sofá o en tu propia cama, a cuatro patas, por bueno que esté el chaval. Y esto no es machismo”.
Tags: periodismo, sociedad
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