

Ignoramos si Jesús Neyra, antes de aquel incidente en que fue puestoen estado de coma por socorrer a una mujer, Violeta Santander, que fuepresuntamente agredida por su novio Antonio Puerta, gozaba de unequilibrio emocional adecuado, de una visión de la realidad nodeformada por su ideología política, porque en la actualidad,ya en proceso de recuperación de sus lesiones físicas, está demostrandotener serios problemas al enfocar parte de esa realidad que no deja deentrar en colisión con los principios que se le supusieron en su día aldefender a aquella mujer y que estuvieron a punto de costarle la lavida.
Y nos estamos refiriendo a su actuación en la tertulia “El gatoal agua”, de reaccionario corte, en que sabedor de cómo respiran tantoel presentador-el que fue burlado por el Gran Wyoming y al que PatriciaConde saca de quicio- como los demás contertulios con respecto alPresidente Zapatero, no dudó en afirmar que le parece extraño y anómaloque el presidente del Gobierno caiga en “el detalle cursi y ridículo”de pedir que no se publiquen unas fotos.Y se hace estas increíbles preguntas teóricas que demuestran, que enestos momentos, tiene la sensibilidad de un pez: “¿Qué le molesta? ¿Quesus hijas no tienen una talla adecuada? (…) ¿Qué es lo que ocurre?¿Quesus hijas pesan 100 kilos?”..
En España sólo podía superarlo en gañanía y parecida sensibilidad elsevillano Antonio Burgos, famoso por sus cruzadas contra algunasministras que para él tienen un doble agravante, mujeres y encimasocialistas-repasen la hemerotecas y verán como ha zurrado a Bibiana, aChacón, etc.
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