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Si como, previsiblemente, las corridas de toros son declaradas Bien de Interés Cultural por el Gobierno mediante un proyecto que sería tramitado en Comisión y no en Pleno, que alargaría el trámite, en Catalunya habrá toros en 2013, y no antes porque nuestros asediados y rodeados diputados estarán haciendo horas extras hasta finales de año con la tramitación de los Presupuestos de 2013 y las nuevas medidas de ajuste que nos pueden llegar de Bruselas.
Y como Catalunya aún será española, como lo ha sido durante los últimos cinco siglos y porque una independencia no es echar un huevo a freír (perdonen el término culinarios en tierras de Ferrán Adrià, nº 1 del mundo y autor de las tortillas deconstruidas), los turistas podrán ver corridas de toros en esa trozo de la piel de toro que se quiere mutilar y no pasar de largo hasta alcanzar Castellón o Aragón.
Parece ser que el Gobierno central se ha envalentonado un poco al conocer que el Tribunal Constitucional francés ha avalado las corridas de toros mediante sentencia, con lo que descubre las vergüenzas de nuestro TC que aún no se ha pronunciado sobre el recurso presentado por el PP y asociaciones en defensa de la tauromaquia a la prohibición de los toros en Cataluña.Vivir para ver.
Y no es la primera vez que Francia da ejemplo al Condado en el asunto de los toros –he de decir que no soy aficionado a los mismos y si enemigo de la hipocresía catalanista que los ha suprimido por razones políticas, de hecho consiente otros juegos taurinos no menos crueles-: fijémonos por ejemplo en la apoteosis de José Tomás en Nimes, hace unos días, o en ese cartel de una corrida de toros de 23 de mayo de 1920 en el coso ’Arenas de Nimes y en el que se llevan a cabo festejos taurinos desde 1863, según datos que recojo deEQM, además de una anécdota que puede poner los pelos de punta al pesetero Guvern, que puede perder ingresos turísticos por su política cultural e idiomática:
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